Tengo tantas cosas que contar... es Gael una fuente inagotable de anécdotas y momentos para no olvidar. Ya definitiva y oficialmente ha terminado sus días en la guarde. En septiembre comenzará el colegio y lo hará hecho todo un hombrecito irónico, manipulador, mentirosillo, tierno y genial. Son muchas las perlas que va soltando con su cada vez más afinada lengua. Utiliza la palabra exacta en el momento... menos oportuno, como la tarde que estábamos en una terraza con el abuelo Manolo y se pusieron en la mesa de al lado un matrimonio con dos niños muy feos, la verdad. Y Gael mira a uno de ellos, se gira hacia nosotros y dice "Parece un mono". Claro que menos que partirse de risa en la cara del niño-mono y aguantar durante una hora más que estuvimos allí para no herir al pobre poco agraciado nene. Y que si el agujero del culo de Nana (su perrita, a la que adora y atosiga a partes iguales) se lo había puesto el médico para correr más rápido y sentenciándome cuando le regaño con un "Antes eras mi amiga, mamá" o cuando después de reñirle por alguna de las múltiples travesuras del día, luego le dedico un mimo a Naia y me dice "¿Conmigo no te ríes mamá, conmigo no te ríes? ¿Sólo te ríes con Naia mamá?". Es tremendo este Gael, tremendo y maravilloso. Os dejo unas imágenes de mi niño, que cada vez cuesta más sacárselas porque cuando saco la cámara huye. Le habré cansado, pero que se aguante, que esos ojos son demasiado bellos para no plasmarlos hasta la saciedad.
miércoles, 10 de agosto de 2011
domingo, 7 de agosto de 2011
De brazo en brazo
Naia va de brazo en brazo, de beso en beso como si fuese un dulce corderito en una función navideña infantil. Se deja querer y sonríe siempre a quien la mima. Ahora ya no llora cuando se enfada, comienza con una sarta de pedorretas que van tomando intensidad en función de su enfado pero todo acaba de nuevo en un abrazo cuando la coges, porque sí, mi niña, tan pequeña, abraza. No es casualidad, no es algo innato, mi niña, que es la cosa más linda que pisa este mundo, me abraza porque me quiere y lo hace con la misma necesidad con que yo la abrazo a ella, y con el mismo amor. Estamos hechas la una para la otra y por eso se me caen las lágrimas cuando la miro, y por eso ella se ilumina cuando me ve aparecer y patalea cuando paso de largo y no poso sobre ella mi atención. Mi niña, que es un pozo infinito de alegría, ya "habla" y se entretiene con sus Baus y sus Babababa y Papapapapa y además cuando está en el carrito y acercas las manos a sus piececitos comienza un divertidísimo y frenético baile con lenguafuereo incluido que es para morirse de risa. También ella tiene su inspiración en su hermano y haga lo que haga hace que Naia se tronche y ría a carcajadas hasta que le da hipo. Gael se ríe, ella se troncha, Gael se tira al suelo, ella se troncha, Gael hace una pedorreta, se troncha, le mete las manos en la boca, se troncha, hace impactar su carrito contra la pared... se troncha. Mi niño también es fuente de felicidad para Naia.
Soy feliz, más feliz de lo que he sido en mi vida y se lo agradezco a todos los que me quieren, a todas esas personas que forman parte de mí y aunque nos veamos más o menos, hacen que me sienta afortunada por haber compartido conmigo una parcela de sus vidas.
Soy feliz porque no le puedo pedir más a la vida, porque tengo la familia más maravillosa del mundo y ese es mi mayor tesoro.
domingo, 10 de julio de 2011
El graduado
Gael se ha graduado, le pusieron su birrete, le dieron su orla y su diploma y él posaba delante de todos los papás y las mamás, las abuelas y los niños como si apenas le quedara nada de aquella casi infinita vergüenza. Estaba tan lindo, tan tierno, tan hombrecito, que de pronto me vi imaginándonos dentro de muchos años en la universidad, orgullosos, él tan mayor y nosotros viéndole como un niño, exactamente igual que con tres años y con la misma necesidad de protegerle. No sé a qué dedicará su vida, en qué decidirá volcarse, lo que sí me gustaría es que, sea lo que sea lo que elija, le haga feliz. En ralidad no me importa que sea abogado, músico, físico, o taxista; para mí lo realmente importante es que sea una buena persona, con eso me basta y en realidad es lo que más orgullosa puede hacerme sentir. Yo estoy segura de que no me va a decepcionar y que seguirá siendo un ser maravilloso toda su vida.
jueves, 7 de julio de 2011
Los cuatro meses de mi princesa
Ha pasado otro mes y Naia cada día es un ser más delicioso, lanza grititos por doquier modulando su almibarada voz, saca la lengua a modo de radar de sabores, temperaturas e incluso sonidos. Sonríe siempre, incluso cuando ha estado malita con infección de orina, y te alegra la vida cada vez que la miras. Es tan buena, un ser tan puro y bondadoso, tan lleno de luz... No sé si alguna vez podré explicar lo que siento cuando les miro, lo infinitamente feliz que me hace su existencia, la plenitud que inunda mi pecho cuando les acaricio y les beso y les doy hasta la última gota de un amor que afortunadamente resulta interminable y es cada vez más intenso. Supongo que esto es lo que significa ser madre y por ello tengo la absoluta certeza de que jamás haré nada mejor ni más grande que haberles dado la vida.
viernes, 10 de junio de 2011
El zagal
Gael está cambiando, el día que su abuelo le dijo -Tú ya no eres un niño, tú ya eres un Zagal ("Fagal" en versión gaélica)- se transformó. Es increíble lo mucho que nos cambia a veces una simple palabra. Ahora él asume que ya no puede hacer cosas de bebés o de niños chicos y cuando le flojea el zagalismo y se lo haces saber, cambia enseguida para hacer honor a su estatus aunque tenga que renunciar incluso al chantaje que esté haciendo en ese momento. Pero este zagal sigue desprendiendo amor por cada milímetro de su perfecto cuerpecito. Afortunadamente eso no cambia y sigue regalándonos besos y abrazos por doquier y diciéndonos a cada momento que nos quiere mucho. Mágicas palabras.
Y la máxima expresión de su amor ocurrió anoche cuando le dijo a su hermana -Ay, Nayita, te quiero pero supermuchísimo-. Fue un momento inolvidable, tanto como su primera excursión a la granja escuela. Aún no tengo fotos, pero se lo pasó genial, hizo rosquillas, acarició a los animalitos y montó en pony. Cuando bajó del autobús no nos contó nada, pero en los días sucesivos nos ha ido contando sus aventuras en la granja y por las noches sube a nuestra cama porque dice que le ha picado el gallo de su habitación. Dónde metería la mano.
En septiembre comenzará el cole, otro gran cambio, otro gran momento, otra prueba para él y para nosotros. Gael se hace mayor y yo cada día estoy más orgullosa del niño maravilloso en que se está convirtiendo. Es maravilloso este Fagal.
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