Prácticamente todo el mundo sueña con que le toque la lotería. También yo, que compro a menudo con una ilusión desmedida pensando en qué haría con toda esa abundancia. La lotería entendida como una enorme cantidad de recursos que caen -ojalá- cuando más lo necesitas donde más lo necesitas, dejando "por fin" espacio para algo fuera de lo material.
Yo lo tengo ya honrado, repartido, invertido y celebrado y cada vez siento que estoy comprando el billete premiado. Absolutamente todas las veces. Y bromeo, siempre con la misma persona con quien compruebo si ha habido suerte o no, acerca de todo lo que le daría si me diera la alegría de que lo está Ella se ríe, y dice que tiene la maleta preparada en el almacén. Yo le digo cada vez que ponga más cosas, que no nos ha tocado porque no pide lo suficiente, que hagamos el sueño más grande, que no nos toca porque lo que nos espera es todavía mucho mejor que aquello que creemos merecer. En esos instantes, no más de dos minutos, ambas somos tan millonarias que rebosamos y nos brillan los ojos cuando nos miramos y nos encontramos en ese breve fragmento donde todo es posible... ¿Te imaginas si ocurriera, si todo aquello que deseas se hiciera realidad?
Yo estoy determinada a cumplir hasta el último de los míos y me encantaría ayudar a cuantas más personas mejor a cumplir los suyos pero el caso es que si le preguntas a alguien qué quiere de verdad, si, automáticamente, pudieras concederles sus deseos mas profundos, la respuesta que encontrarás por lo general será silencio y duda o una gran confusion repentina porque en muchos casos se lo preguntan quizás por primera vez de manera consciente.
Yo les invito a que visualicen su vida como si fuera una película que quieren contarme, les pregunto qué me dirían en su lecho de muerte para trascender con una sonrisa profunda y eterna, como si se hubiesen atrevido a vivir sin miedo y todo les hubiese salido bien, o a su gusto.
La sugerencia que sigue es que hagan lo que puedan para que la persona que muera sea esa que han visualizado. Tienen toda la vida por delante para conseguirlo y seguramente la escena final sea muy distinta a la imaginada, pero lo importante es que la sensación sea la misma, la de saberte un billete de lotería, uno que llevamos en las manos desde que nacemos y que desde el principio estuvo premiado aunque no te dieras cuenta hasta el final.








































































