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domingo, 31 de marzo de 2024

Incatalogable marzo























Hablar de la impredictibilidad de la vida es algo muy manido pero no por ello innecesario. Me resulta muy difícil hablar de cómo ha sido este mes. Convulso, diría. Difícil.

A la vez vibrante y hermoso.

Las dos caras de la moneda cosidas por una constante: mis niños, mis chicas y David. Añadiría a mi familia, mis amigas, mi trabajo.

Despido marzo con una especie de sensación de irrealidad y con la profunda certeza de la voracidad del calendario haciendo desaparecer uno a uno los días sin apenas haberlos rozado. Cuando eche la vista atrás y la tormenta haya pasado, miraré las fotos y sólo recordaré los momentos buenos, esos que me hacen sacar la cámara para regresar tantas veces quiera a ellos. Por todos ellos doy las gracias. Estoy preparada para lo que venga.

sábado, 20 de agosto de 2022

Marzo

 















Una vez más el tiempo se ha echado encima y escribo en agosto lo que debí escribir en marzo. Y los recuerdos se amontonan, se confunden o directamente se pierden. 

No está siendo un año fácil para mí pero echo la vista atrás y encuentro donde asirme. Vuelvo a esos días y me calma. Los recuerdo, me anclan, me reconfortan.

Les agradezco lo vivido y lo aprendido.

martes, 1 de marzo de 2022

Lo que llevamos de año











































Hoy mi madre hubiera cumplido 71 años. Son ya casi 18 desde que se fue y aún no puedo hablar de ella. No veo cómo vencer ese muro infranqueable, ese dolor que me bloquea y enmudece. Simplemente no puedo.

Sin embargo, a falta de palabras, me queda recordarla siempre desde el silencio, honrarla a cada paso, sentirla en cada margarita. A falta de palabras para ella, les escribo a mis hijos. Cuando yo falte, aquí estaré esperándoles, entre estas fotos y estos textos que cada vez son más míos para ellos y no tanto sobre ellos.

Cuando no esté y quieran buscarme, me encontrarán viva en estas páginas y en cada 1 de marzo triste pero bendecida gracias a ellos.

El año ha comenzado raro, un poco gris, en guerra. Pero podremos con todo lo que venga. Siempre con alegría. De su mano, resilientes y agradecidos.