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miércoles, 30 de abril de 2025

Pasa la vida













































Puede que este haya sido de los meses más duros y a la vez uno de los más bonitos de mi vida.

Un mes de plantación y cosecha. De plagas y milagros. De todos y nadas.

Me harían falta casi todas las palabras del mundo para describirlo y a la vez el silencio también sirve.

Y cuando eso ocurre, hay que dejar que sean las fotos las que hablen. Olvidar, o tratar de olvidar, cuando la vida duele para amarla más cuando salga el sol.

Me despido de abril con gratitud pese a lo difícil de los días en los que todo tiembla. Esos en los que a veces hay tanta luz, que ya no puedes ver.

Con mas fuerzas que al recibirlo, espero desembocar en un mayo en el que vuelva el orden y despedir el caos.

martes, 30 de abril de 2024

Abril revuelto






























Parece que el año sigue sin querer asentarse, acomodarse, definirse. 

He pasado la mitad de abril en España, vivido sin vivir en mí.

Aún estoy intentando encontrar las palabras que lo describan pero Gael cumplió 16 años y yo escribí esto: 

En 1996 celebré mi 16 cumpleaños en Córdoba, en casa de mi abuela y rodeada de mis primos.

Hoy ha sido Gael el que los ha celebrado en el mismo lugar, en casa de su abuelo y rodeado de sus primos.
Hemos ido a recorrer la ciudad que fue testigo del comienzo de nuestra historia, su historia. 
Hemos vuelto a saborear su cocina, a sonreír al escuchar la guitarra del reloj de Las Tendillas, a los lugares que nos vieron pasar a David y a mí cada día más irremediablemente juntos, ardiendo de amor.
 
Desde entonces, cada vez que vuelvo, no dejo de dar las gracias a los meses que pasé en aquel bendito paraíso que fue La Fundación Antonio Gala, con algunas de las personas más talentosas y fascinantes que jamás he conocido, y que me ayudaron a descubrir mi voz.

Pasear con mis hijos por estas calles, refugiarnos del calor bajo sus naranjos, celebrar a Gael cada día desde hace 16 años...
Todo estaba escrito.
 
Era imposible que no fuera.