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lunes, 8 de diciembre de 2025

El uno y el dos













































Elsa cumple hoy 12 años en este 2025 que nos ha puesto todo patas arriba. 

Para mí, que soy más de letras que de números, el uno es ahora lo mismo que el dos. A lo mejor siempre ha sido así, que los números me hablan de forma diferente. Supongo que por eso hoy veía a Elsa estrenando el primer día de su año 13 como esa bebé que recibí de madrugada el 8 de diciembre de 2013. 

Con ella completé algo y siento que se cierra un círculo en el que soy tanto números como letras, tanto madre como niña quizás por primera vez en mi vida de manera consciente. Tanto lo uno como lo otro, sea lo que sea. 

Entiendo lo uno y su contrario, su exacto opuesto y, desde ahí, elijo dónde me posiciono para honrar mi existencia, mi esencia y lo que defiendo con ella.

Elsa es la más rápida de los tres de los cinco, matizaría, la que ya sabe a lo que viene y que de alguna manera comprende que cuanto antes lo aprenda, antes llega a lo siguiente, que siempre es mejor. 

Es absolutamente imparable y se sabe tan tierna que no importa si ríe o llora, harás lo que sea que te pida. En algún momento u otro lo harás, sin darte cuenta, porque todas las puertas se abren a su paso cuando sea que ella lo decide.  Eso es exactamente lo que hace la ternura. Un mínimo impacto genera una enorme reacción. Y cuanto más lo entiendes, el impacto es aún mayor.
El impacto es siempre la intención.

Ha empezado clases de canto y de guitarra. Ella es música, como su padre, y letras, como yo. Le espera un futuro tan brillante que hasta su profesora de canto le ha sugerido que abra un canal en YouTube. Ve tanto como nosotros el diamante en bruto, el potencial en su máxima expresión. 

Los tres tienen ya su vida resuelta. Lo veo. Bruja Zorra, servicios de éxito asegurado, lo llamo.
Alimentar su potencial, regarlo, darles alas, verdad, amor y una fuerza interior que nadie será capaz de apagar nunca, pase lo que pase.

Porque yo estoy ahí, yo voy a estar siempre ahí aquí para recordarles lo que son, para que sepan que pase lo que pase, hagan lo que hagan, siempre pueden volver a mí, al amor raíz, a la madre encarnada en mi cuerpo, en el suyo propio, en el de una amiga, la pareja, en el viento, en un olor, en una canción, Y saber sentir que pase lo que pase, se te espera, se te ama incondicionalmente. Se te recuerda, intacto, 
como lo que de verdad significas en la vida del otro, crea el otro lo que quiera.
He descubierto recientemente que eso es el amor crístico, el amor del Universo Dios lo llaman otros, incluso yo ahora algunas veces. La mayoría, quizás

Nunca quise "adoctrinar"a mis hijos en nada salvo en ser amables y vivir en bondad y compasión, a ser generosos y valientes y tener tolerancia cero a la violencia, es decir a infligir un dolor que podrías evitar, ya sea físico, mental, emocional o espiritual. He intentado sacarles de la rueda de hámster a la que estamos todos abocados y enseñarles a usar su libertad con amor y respeto. Veo ahora que esto también es lo que quisieron mis padres con nosotras, con mi hermana qué importante esta palabra sagrada y conmigo.

Cada día celebro a mis hijos de manera extraordinaria porque gracias a ellos y a todas aquellas personas que han rozado mi existencia, pero sobre todo a ellos, soy esta persona en la que, por fin, adoro vivir. Mi vida es un absoluto regalo de unas dimensiones que no puedo siquiera expresar y esta cantidad de gozo, es decir, de placer consciente y sin culpa, ha sido posible gracias a un dolor difícil de describir pero necesario, absolutamente necesario, para llegar hasta el día de hoy en el que doy más gracias que nunca a la vida por cada segundo de mi existencia, que siento ahora infinita y hermosísima. 

Sé que algo maravilloso nos espera y que el Universo nunca va a dejar de sorprendernos. 

Hoy somos todos felices y estamos agradecidos. Gracias a la vida por lo presente y por lo ausente. Por el todo y la nada que nos conforma y por permitirnos elegir cada vez qué queremos ser y qué estamos dispuestos a defender que somos. 

Felicidades, estrella, pajarito mío, por cantar y bailar siempre conmigo, sin importar cuál sea la canción.

lunes, 30 de junio de 2025

Las leyes del universo





































Tengo la sensación de que 2025 va a ser un año a la sombra, un año de esos en que te preguntas a dónde fue, qué hiciste, por qué fue todo distinto a partir de ahí. La cuestión es que, exactamente a la mitad del calendario, todo florece en direcciones que jamás hubiera esperado, todo ocurre lento pero terriblemente rápido a la vez. Todo es cambio, cambio, cambio, despedida constante, obligación de desapego, imposibilidad de futuro. Sólo un presente que muta inalterable. Que le obliga a uno a ser lo que tiene que ser, independientemente de que lo quiera o no. 

Cuando aprendes a poner limites todo resulta mas fácil, pero también más duro porque vas con la verdad por delante, a pecho descubierto en un mundo donde la gente lleva armaduras y armas que no dudan en usar. 

Yo he decidido desnudarme y desarmarme. Entregarme a la vida y dejar que me lleve. Y probablemente me hieran durante el viaje pero a lo mejor ayudo a otros a despojarse de sus miedos, de sus armaduras y sus armas, y ya seremos dos personas libres y desarmadas y cuantos más de nosotros seamos, menos serán de los que hieren así que ojalá mi viaje sirva para ayudar a otros a encontrar su propia ruta.

En casa las cosas son ahora muy distintas y todos vivimos en una armonía que en ocasiones parece irreal, como sacada de la escena de una película americana representando la familia perfecta. Todo el mundo contento, motivado, amable, agradecido, vibrante...

Por supuesto la procesión va siempre por dentro y cada uno libramos nuestras propias batallas, pero afuera todos somos cada día mejor. Es nuestra apuesta, es nuestra misión. De lo que sea que sintamos que tenemos que hacer, hacerlo dándolo todo, no dejándonos nada en los bolsillos, sin excusas, sin peros. Si lo sentimos, lo hacemos, siempre y cuando estemos dispuestos a asumir las consecuencias de nuestras decisiones. Y el resto apoyamos las decisiones de los demás, sin juzgar, sin infravalorar y sin infligir ningún tipo de castigo. No nos pertenece ninguna vida salvo la nuestra propia y es nuestra responsabilidad cuidarla y nuestro derecho disfrutarla como cada uno considere, sin limites, sin barreras. 

Se trata de explorar la vida para descubrir todo tu potencial, seguir esa voz interior que te dice que si no sigues esta ruta, te estás mintiendo. Y eso solo lo sabe uno, pero es que esa voz es muy poderosa y, cuando la sigues, te lleva a lugares maravillosos donde eres capaz de leer la vida lo suficientemente bien como para entender que ese paraíso que la gente persigue está en realidad delante de sus narices, y que se alcanza el día que entiendes lo que significa la libertad y eres capaz de darla y recibirla. Eso es la anarquía, eso es la utopía, tus propios limites, basados en el amor y la bondad, respetando y entendiendo los limites de los demás. Evidentemente, para vivir así hay que estar preparado y comprometido como ser humano para que pueda sostenerse, sino sería caótico y doloroso, pero si cada uno entiende su parte y vamos entre todos construyendo esa burbuja, viviremos, al menos los que formamos parte de ella, indiscutiblemente mejor. 

Emprendo ahora la nueva etapa de mi viaje. Defender esto, traducir mi existencia en hechos que demuestren que el amor y la bondad valen la pena. Ser mi propio experimento. Fracasar las veces que haga falta mientras pueda seguir diciendo la verdad, mi verdad, la que estoy dispuesta a defender mientras me llame la causa. 

Mis causas son infinitas, como yo, y haré lo que esté en mi mano para que mi voto siempre cuente, sea lo que sea por lo que decida luchar.