Nunca antes un enero había costado tanto y a la vez me había sentido más ligera. El nuevo año comenzó, el de la serpiente, y yo he renacido con él. La serpiente, el paradigma del cambio. Así estoy yo, mudando, despacio, sin miedo, convirtiéndome en la mujer que quiero ser. Una libre, independiente, valiente y buena. Y a partir de ahora el blog tendrá solo las fotos en las que mis hijos quieran salir. Y ya solo hablaré de mí, sobre todo para ellos, que son el principio y el fin de mi existencia. Y si algún día tienen alguna duda, que se busquen en mis palabras, que no sientan nunca que me han perdido. Estoy ahí, estuve ahí para ellos. Y estaré, pase lo que pase, siempre a su lado.
sábado, 1 de febrero de 2025
Lo que cuesta enero
miércoles, 25 de diciembre de 2024
El broche de oro
Cierro este incatalogable año con algunas certezas e innumerables dudas, repleta de amor, inspirada. Lo despido con cierta pena, ha sido un año duro pero extremadamente generoso conmigo. Ha sido, francamente, una sorpresa.
Para los niños ha sido también un año crucial, de cambio. Gael, encaminándose hacia el maravilloso hombre que será, me ha dejado alguna de las conversaciones más sublimes que jamás he tenido, nos hemos presentado como individuos, no como madre e hijo, y es maravilloso conocernos.
Creo que esto era lo que yo quería cuando pensaba en ser madre. No la etapa de bebés ni más adelante cuando son todo ternura. Era esto lo que veía; a mis hijos compartiendo quiénes son conmigo, sin miedo, sin reparos, libres y valientes. Ese es el mayor éxito de mi vida, haber traído a este mundo tres seres humanos maravillosos que sé que marcarán la diferencia, que serán honestos y leales, que trabajarán duro y serán buenas personas.
Las niñas, pura luz y alegría. Unidas, fuertes, divertidas, inteligentes. Un absoluto regalo.
David surcando la vida entre el trabajo y sus bicis, ha vivido un mes muy importante. Un merecidísimo Game Award por Hellblade 2, viajes, galas, jet lag... Ya en casa, procesándolo todo, agotado y orgulloso.
Me queda agradecer a diciembre cada segundo de felicidad, cada uno de los besos y los abrazos, la oportunidad de seguir descubriendo y descubriéndome.
Gracias, 2024, por haber elevado mi vida, mi amor y mi nivel de conciencia.
domingo, 24 de noviembre de 2024
Gracias
Es la primera vez en mi vida que me siento plenamente yo, que por fin todas las piezas del puzzle encajan y me siento completa. Comencé este año con la sensación de que algo muy grande estaba por suceder, que algo dentro de mí iba a morir o a mutar. Y lo que pasa es que estoy renaciendo. Que miro el mundo con ojos nuevos y que todo tiene sentido. Y en este momento de claridad, nada deseo más que poder acompañar y guiar a mis hijos lo suficientemente bien como para que alcancen este punto en sus vidas. Que ser honestos, valientes y actuar siempre desde el amor, les traiga su recompensa.
Noviembre ha sido siempre amable conmigo. Jamás le estaré lo suficientemente agradecida.


























































