A veces es necesario desensimismarse para entender la verdadera dimensión de lo que uno es. Tener la valentía de explorar lo desconocido para volver más sabio, más responsable, contándose, como en una suerte de aventura narrada, todo lo que aprendió durante la odisea, y abrazarse, celebrarse, sentirse libre de toda carga, ya en casa, seguro, bienvenido. Sentirse orgulloso de la propia existencia y de cómo, mejor o peor, ha ido navegando su vida para defender lo que es ante el mundo, para proteger y honrar lo que representa, lo que ama.
Yo tengo un sol en el pecho. Uno que me guía, que me va obligando a que cada palabra, cada acto, cada pensamiento, sea sincero. Uno que me expande y hace que cada día sea el mejor de mi vida por más triste que haya sido, porque es el único. Mañana ya veremos.
Vivo, y estoy enseñando a los niños a vivir, en el presente. Estoy ayudando a mucha gente a encontrar el suyo y a partir de ahí acompañarlos para que siempre celebren o aprendan de lo que venga, sea lo que sea, porque después de todo, queda lo que necesitaba quedar de nosotros. A veces más, a veces menos. Lo que quede es lo que tenía que quedar. Y si crees que la vida no ha sido justa, cambia, busca esa justicia que dices merecer, a ver dónde te lleva.
Junio ha sido exactamente el reflejo de esto para nosotros. La vida poniéndonos a prueba una vez más y nosotros respondiendo con dignidad, valentía, responsabilidad y amor. Por nuestra parte ya está todo cubierto.
Que venga lo que tenga que venir.
En todo caso: Happy birl!!


















No hay comentarios:
Publicar un comentario